el poema de los átomos

“Dondequiera que estés, sea cual sea tu condición y hagas lo que hagas,
sé siempre un buen amante”

El movimiento de las olas,
día y noche, viene del mar,
tú ves las olas, pero, ¡qué extraño!
no ves el mar.

Cada momento se precipita hacia nosotros desde todas partes
la convocatoria del Amor.
¿Quieres venir con nosotros?
No es momento para quedarse en casa,
sino para salir y entregarse al jardín…

Ven,
Te diré en secreto
Adónde lleva esta danza.

Mira como las partículas del aire
Y los granos de arena del desierto
Giran sin norte.

Cada átomo
Feliz o miserable,
Gira enamorado
En torno del sol.

Una persona no está enamorada
si el amor no ilumina su Alma.
No es un amante
si no gira como las estrellas alrededor de la luna.

Excepto el amor intenso, excepto el amor,
no tengo otro trabajo;
Salvo el amor tierno, salvo el amor tierno,
no siembro otra semilla.

Todo he paladeado. Nada hallé mejor que Tú.
Cuando me zambullí en el mar, no hallé perla como Tú.
Abrí todos los toneles, he paladeado de mil vasijas,
Mas ninguno excepto aquel rebelde vino tuyo
tocó mis labios e inspiró mi corazón.

Esas palabras tiernas que nos decimos uno al otro
están guardadas en el corazón secreto del paraíso.
Un día como la lluvia, ellas caerán y mojarán todo y
su misterio crecerá verde sobre el mundo.

Cuando estoy contigo, estamos despiertos toda la noche
Cuando no estás, no puedo dormir
¡ Que Dios bendiga estas dos insomnias !
y la diferencia entre ellas

Solía ser tímido.
Tú me hiciste cantar.

Solía rechazar cosas en la mesa.
Ahora grito por más vino.

En solemne dignidad, solía sentarme
sobre mi tapete a rezar.
Ahora los niños corren a mi lado
y me hacen muecas.

El camino del amor
no es un argumento sutil.

Su puerta
es la devastación.

Los pájaros dibujan grandes círculos en el cielo
con su libertad.
¿Cómo lo aprendieron?

Ellos caen, y mientras caen
les dan alas.

La Belleza del corazón
es la belleza duradera:
sus labios brindan
el agua de vida para beber.
Verdadera es el agua,
quien la vierte,
y quien la bebe.
Los tres se vuelven uno
cuando tu talismán está hecho añicos.
Esa unidad no la puedes conocer
por medio de la razón.

¿Quién hace estos cambios?
Disparo una flecha a la derecha
Cae a la izquierda.
Cabalgo tras de un venado y me encuentro
perseguido por un cerdo.
Conspiro para conseguir lo que quiero
Y termino en la cárcel.
Cavo fosas para atrapar a otros
y me caigo en ellas.
Debo sospechar
de lo que quiero.

Noche y día el Mar tiene espuma.
Ves la superficie espumosa, pero no el Mar.
¡Qué increíble!
Estamos chocando unos con otros como barcos:
nuestros ojos están a oscuras, aunque el agua esté clara.
Dormidos en el bote del cuerpo, flotamos
ajenos al Agua del agua.
El agua tiene un Agua que la conduce;
el espíritu tiene un Espíritu que lo llama.

Deja tus preocupaciones
y ten un corazón completamente limpio,
como la superficie de un espejo
que no contiene imágenes.
Si quieres un espejo claro,
contémplate
y mira la verdad sin vergüenza,
reflejada por el espejo.

Si es posible el metal pulir,
hasta que parezca un espejo,
¿Cuánto es posible pulir,
del corazón el espejo?
Difieren solo en un punto
el corazón y el espejo,
el corazón secretos oculta
ninguno guarda el espejo.

La muerte pone fin a la angustia de la vida.
Y, sin embargo, la vida tiembla ante la muerte…
Así tiembla un corazón ante el amor,
como si sintiera la amenaza de su fin.
Porque allí donde despierta el amor,
muere el Yo, el oscuro déspota.

A través de la eternidad
La Belleza descubre Su forma exquisita
En la soledad de la nada;
coloca un espejo ante Su Rostro
y contempla Su propia belleza.
Él es el conocedor y lo conocido,
el observador y lo observado;
ningún ojo excepto el Suyo
ha observado este Universo.

Cada cualidad Suya encuentra una expresión:
la Eternidad se vuelve el verde campo de Tiempo y Espacio;
Amor, el jardín que da la vida, el jardín de este mundo.
Toda rama, hoja y fruto
revela un aspecto de su perfección:
los cipreses insinúan Su majestad,
las rosas dan nuevas de Su belleza.

Siempre que la Belleza mira,
el Amor también está allí;
siempre que la belleza muestre una mejilla sonrosada
el Amor enciende su fuego con esa llama.
Cuando la belleza mora en los oscuros vallecitos de la noche
el Amor viene y encuentra un corazón
enredado en los cabellos.
La Belleza y el Amor son cuerpo y alma.
La Belleza es la mina, el Amor, el diamante.
Juntos han estado
desde el principio de los tiempos,
lado a lado, paso a paso.

No vayas a ningún lado sin mí.
No dejes que nada suceda en el cielo aparte de mí,
o sobre la tierra, en este mundo o en aquel otro,
sin mi ser en su suceso.
Visión, no veas nada que yo no vea.
Lengua, no digas nada.
La manera en que la noche se conoce con la luna,
sé eso conmigo. Sé la rosa
más cercana a la espina que soy .
Quiero sentirme en ti cuando pruebes la comida,
en el arco de tu mazo cuando trabajes,
cuando visites amigos, cuando tú solo
subas al techo por la noche.
Nada hay peor que caminar por la calle
sin ti. No sé a dónde voy.
Tú eres el camino, y el conocedor de caminos,
más que mapas, más que amo.

— Rumi —

Anuncios

desvístete

Desvístete,

deja tu ego y prejuicios,

tu traje y tu filiación política,

abandona tu chauvinismo y xenofobia,

tu misoginia e hipocresía

deja la chulería

esa falta de tolerancia, 

exceso de fanfarronería

sólo ponte la bandera peruana y

¡a la marcha!

 

+++ El 19 de julio del 2018 se organizó una marcha ante la situación de podredumbre política. Esta es una sutil convocatoria para que tú marches también, donde estés.

deseo

No llueve seguido

Pero que rico es mojarse

Salir a fumar un cigarrillo

Y mirar al cielo

Que las gotas caigan

Incapaces de apagar el fuego

Pero inaugurando el deseo

Que tú y yo

Nos mojemos algún día

Solo para dejar

El secado automático

En dos cuerpos que se quieren

Al infinito

Y más allá

210/211

Alguna vez has visto un Rothko en medio de la noche?

Ven a dormir conmigo

Y abre los ojos en la madrugada

Verás el naranja tibio

Que arroja el poste al frente de mi ventana

Sobre la total oscuridad

De una habitación sin cortinas

La obra de arte más hermosa

En toda la manzana

Aquí

Solo para los dos

séptimo día

En el séptimo día, antes de arrojarse al descanso bíblico, Dios observó que su creación carecía del frenesí sin el cual un dios resulta innecesario. Para remediarlo, Dios creó al poeta quien, sorprendido por el soplo de la vida, le desconoció, matándole con su primer verso: ‘’Dios no existe’’.

sapere aude

Existe un espacio dentro de mí, creado ex nihilo, que trasciende este cuerpo, buscando habitar otros seres que no siempre tienen vida o conciencia. Es un espacio vivo —muchos dirían parasítico, similar a “La Cosa” de John Carpenter— que se inspira en formas del pasado para consumir (pero también alimentar) a las del presente. Es un espacio que cura, pero muchos no lo saben o lo niegan, atemorizados por una apariencia —comparada con injusticia, creo yo, con la “Mantícora” de Plinio El Viejo— que anuncia la muerte de prejuicios y paradigmas obsoletos. Sólo aquellos que superan el velo de maya permiten que este espacio, bestia sui géneris, les ilumine en el preciso momento de su muerte. Una ráfaga de luz, como cinta de asteroides, estalla en las fauces de la bestia, aniquilando y redimiendo, expulsando toda ignorancia que alguna vez creímos bendición.

fiebre

Sólo cuando hay fiebre se puede crear lo imposible, lo innombrable, pero también lo memorable. Eso lo sabe Miles, que llega a la casa de Jack sudando de la fiebre que le atormenta desde hace varios días. Columbia le ha puesto plazo para su próximo disco, y apenas si ha podido convertir un par de melodías en canciones que él considera que valen la pena. Miles llega a la casa de Jack, con la determinación de enseñarle a tocar la trompeta aunque sea lo último que haga. Él sabe que o se aprende o se muere. Miles comienza con lo básico, pero sólo puede ver a Jack reírse un poco y disimulando compostura en su atención. Esa noche Miles está un poco torpe con la trompeta pero la fiebre es el puente que necesita para inspirar a un fanático del jazz, en especial si se trata de Jack, quien es conocedor de los clásicos y además tiene en su departamento una colección impresionante de viniles de Charlie Parker, Thelonious Monk, Sonny Stitt, y tantos otros. Miles sigue tocando, no resulta en lo que quería pero crea algo lo suficientemente interesante como para expandirlo cuando vuelva al estudio. Sin querer está creando ”Flamenco Sketches”, del mítico disco, ”Kind of Blue”.  Mientras tanto, Jack en su propio mundo, recitando para sus adentros, los versos de un San Francisco que sólo él conoce, de tanto andar con Ginsberg y Burroughs. Jack parece andar en las nubes, y no se le puede culpar. Jack se la ha pasado escribiendo de religión, drogas y jazz por mucho tiempo, y sus obras maestras compaginan perfectamente en tiempo y áurea con las de Miles. Es por eso que el mismo Miles se ríe, entre resignado y congraciado con la situación, a sabiendas de que no hay nada que hacer, Jack es así, y sólo quiere leer su próximo libro, con la esperanza de encontrarse retratado como un dios griego de la música. La fiebre parece pasar, pero uno de los últimos estragos que causa, y el mejor de todos, es la sincronización del futuro ”Flamenco Sketches” con el ”San Francisco” de Jack. En esta concordancia la fiebre se sabe necesaria, y no se perdería, no se disiparía a menos que cause un impacto inolvidable en el paso del tiempo. Miles no sabía que su música era perfecta para los versos de Jack. Jack, Jack sigue recitando para sus adentros, pero sospecha que la fiebre no sabe de límites y ahora le acecha, le acorrala. La fiebre, después de pasar por un leve declive, y teniendo a Miles y Jack en la barricada, decide ir en aumento. Miles va tocando con lo poco de sentido que queda cuando la temperatura ya ha subido y su paciencia está por agotarse. Impensable seguir con las lecciones de trompeta, aunque al final fuese cualquier cosa menos lección, porque Jack, sigue riéndose. Miles piensa que será víctima de las historias de los amigos beat de Jack, y está en lo cierto, porque más tarde Jack llamará a Ginsberg y Burroughs para que tomen la experiencia y la conviertan en el nuevo éxito de la filosofía beat. A Ginsberg no le pide menos que su ”Aullido”, y a Burroughs le sugiere una secuela para ”Queer”. Miles, ya cansado, toca un par de notas más, como para irse del departamento de Jack sin el rabo entre las piernas. No ha sido su día, o eso él cree. Miles sigue tocando, la melancolía se suma a la fiebre para rescatar algo de inspiración y lo que sale de su trompeta se salva de la crítica pero Jack no está, se ha ido corriendo al baño con papel y lápiz para escribir ”San Francisco”. Miles deja la trompeta en la mesa y se va del departamento sin cerrar la puerta. Ha dejado abierta la idea de regresar por conciencia o por la trompeta, pero opta por ignorar sus miedos y se va al bar donde lo espera Dave o Wayne o Keith. Nunca esperaría encontrarse con John porque estaba con toda la onda espiritual y sólo se ganaría un recital de ”Om”. Jack regresa pero no parece percibir la ausencia de Miles. El aire está más fresco, pero eso es solo por la puerta abierta. Entonces se sienta, toma un cigarro y mira la trompeta: ”Me gusta el nuevo centro de mesa”. La fiebre y el jazz siempre van bien y venden bien, bueno, eso piensa el autor de esta utopía recursiva, continuo círculo virtuoso.  Ahora háganse un favor y escuchen ”Kind of Blue”, y por lo menos léanse alguna frase de Jack: así empecé yo.